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Terra
La Coctelera

GINO PAOLI

severine | 21, ene

Las canciones de Gino Paoli (Monfalcone, Italia; 1934) habitan en el recuerdo de la sociedad mediterránea de los años 60 y 70. En una época en la que el cine de gigantes como Luchino Visconti se alejaba del neorrealismo, las melodías de 'Il cielo in una stanza', 'Sapore di sale', 'Senza fine' y 'Che cosa c'è' retrataban a un pueblo que quería creer en el amor y en la belleza. "Ese tipo de cosas son las que conforman para mí el significado de la vida", decía el cantante este jueves en una entrevista con EL MUNDO.

El cantautor viene a España en una gira en la que recupera 'standards' del jazz junto a algunas de sus composiciones que se han llevado al cine (Bernardo Bertolucci, Martin Scorsese, Valerio Zurlini, Billy Wilder). Es el mismo repertorio que ha reunido en dos de sus últimas obras, 'Milestones' (2007) y 'Un incontro in jazz' (2011).

El viernes ofreció una charla en el Instituto Italiano de Cultura de Madrid, la noche del sábado actúa en el Real Coliseo Carlos III de San Lorenzo de El Escorial y el 22 de marzo repite en el Auditorio de Barcelona.

En el primero de los conciertos el cantante estará junto a Danilo Rea (Vicenza, Italia; 1957), un reputado pianista, que "es capaz de tocar todo tipo de géneros musicales a la perfección", según Paoli.

"Es un genio, con él se puede hacer cualquier cosa, desde temas jazz como 'Time after time' hasta piezas clásicas como 'Una furtiva lágrima', de Donizetti, y 'O' sole mio', una canción napolitana", explica. En Barcelona actuará junto al resto de la banda con la que ha trabajado en sus discos más recientes, que se completa con Flavio Boltro (trompeta), Rosario Bonaccorso (contrabajo) y Roberto Gatto (batería).

Intérprete de canciones de Jacques Brel (hermosísima su versión de 'Ne me quitte pas'), Léo Ferré, Pablo Milanés o Charles Aznavour, el italiano alcanzó una gran popularidad en España en 1973 con su adaptación al italiano del 'Mediterráneo' de Serrat.

"Hemos salido muchas veces en televisión cantándola juntos, él en español y yo en italiano. Somos artistas simétricos", rememora Paoli, que el año pasado actuó en el festival La Mar de Músicas de Cartagena (Murcia), donde celebró sus 50 años en la música.

"En España siempre me siento muy cómodo. Creo que los italianos y los españoles tenemos un cierto tipo de sensibilidad en común", comenta este melómano, que se confiesa amante del jazz y de la canción popular italiana, perotambién de la ‘chanson’ francesa, la ópera y la música sinfónica.

Fuente: EL MUNDO

 

ARBOLES

severine | 19, ene

Alabanza del álamo 

Cobra no sé que resonancia de música el viento al cruzar por los pinos.

Es algo en verdad hermoso la ramazón violeta de los paraísos florecidos y el movimiento pausado de los sauces, cuyos ramajes son como largos collares suspendidos sobre el agua.

Los eucaliptos, con el olor de salud de sus hojas agudas, su gran tronco recto, su copa oscura y suelta, dan gusto de mirar.

Pero mi corazón va hacia el álamo, que no florece ni tiene aroma, ni gajos graciosamente curvos. Se me llena el alma de alegría cada vez que paso junto a un álamo.

No podría decir en qué consiste su encanto. Tronco gris y hojas de un verde vivo y clarísimo. Nada más.

Sin embargo, parece que fuera el novio de la lluvia y que es tan alto para estar más cerca de las nubes, cargadas de agua fresca.

Cada árbol tiene una fisonomía especial:el ciprés parece un dedo puesto sobre la boca de los ruidos para imponerles silencio; el ombú es una gruesa campesina hospitalaria; el mimbre un chicuelo que hamaca a la luz en sus ramas elásticas.

Pero el álamo es un muchacho de largas piernas que sonríe a todo el mundo, que esconde nidos y que de noche cuchichea cosas dulces con la luna.

El álamo nunca está triste, ni aun en invierno, cuando el frío le ha deshilachado su casaca verde. Se viste de gris claro y sigue sonriendo a las tormentas y a las granizadas.

Él da al hombre algo que vale tanto como un cesto de frutas maduras: le da el deseo de sonreir y de ser, como él, delgado y alegre.

Juana de Ibarborou

ESTA VIEJA CANCION

severine | 15, ene

Esta vieja canción que oí contigo,
y que contigo di por olvidada,
surge del fondo de la madrugada
como la voz doliente de un amigo.

(Yo sé que la mujer que va contigo
no puede adivinar en mi mirada
que esa canción que no le dice nada,
le está diciendo lo que yo no digo).

Y, al escuchar de pronto esa tonada,
comprendo la amargura de un mendigo
ante una puerta que le fue cerrada.

Pero intento reír, y lo consigo…
como si no me recordara nada
esta vieja canción que oí contigo.

 

JOSE ANGEL BUESA



VEJEZ

severine | 11, ene

DESAFIO A LA VEJEZ

Cuando yo llegue a vieja
-si es que llego-
y me mire al espejo
y me cuente las arrugas
como una delicada orografía
de distendida piel.
Cuando pueda contar las marcas
que han dejado las lágrimas
y las preocupaciones,
y ya mi cuerpo responda despacio
a mis deseos,
cuando vea mi vida envuelta
en venas azules,
en profundas ojeras,
y suelte blanca mi cabellera
para dormirme temprano
-como corresponde-
cuando vengan mis nietos
a sentarse sobre mis rodillas
enmohecidas por el paso de muchos inviernos,
sé que todavía mi corazón
estará -rebelde- tictaqueando
y las dudas y los anchos horizontes
también saludarán
mis mañanas.

Gioconda Belli

FETICHISMO

severine | 10, ene

FETICHISMO

Medias seda nylon

Esclava del capricho de tu extraño demonio, del ornato requieres en tu entrega desnuda: seda negra sobre negros tacones para el descalzo amor. Pero lo más extraño es que un demonio, cuyos caprichos cumplo esclavizado, ante tu negra seda truena y gime, clavado en el arpón de la lujuria. El color de la sombra que seremos nos enciende en la cama y, más extrañas, nuestras sombras propician la concordia con que tú y yo robamos un placer tortuoso a la inocente seda. Seda negra en tu cuerpo para abrigar el alma, y en la margen del río que nos lleva, el oasis remoto donde el instinto busca claro cauce en su noche. Y en la noche cerrada del deseo mendiga nuestra fiebre su limosna de aurora. No hay nada que entender en los antojos de los fieles demonios que en nosotros gobiernan, tan sólo su obediencia nos reclama y está bien que así sea, está bien que el misterio anteceda al misterio negra seda negra sobre tu blanca carne, negra seda negra como el oscuro amor, como el oscuro

VICENTE GALLEGO

DESPEDIDA

severine | 8, dic

Poema de la Despedida

Te digo adiós si acaso te quiero todavía
Quizas no he de olvidarte... Pero te digo adiós
No se si me quisiste... No se si te quería
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste y apasionado y loco
Me lo sembré en el alma para quererte a tí.
No se si te amé mucho... No se si te amé poco,
Pero si sé que nunca volvere a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
Y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo,
Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida
Mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en tí.

José Ángel Buesa

 

MUERTE

severine | 7, dic

La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.

François Mauriac



La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio.

Camilo José Cela

KAKIS

severine | 29, nov

Kakis

KAKIS CON ACEITE DE OLIVA VIRGEN Y JAMÓN Ingredientes

1 kg de kakis 1 pizca de aceite de oliva virgen extra 250 g de jamón ibérico o serrano cortado en lonchas muy finas

Preparación

Los kakis han de estar bien maduros, ser de un color anaranjado intenso y nunca estar muy blandos al tacto, puesto que será difícil pelarlos y trocearlos.

Los kakis muy maduros son deliciosos, pero siempre que los comamos partidos en dos, dados la vuelta y con una cuchara, agarrándolos por su base para no mancharnos.

Nos quedaremos con la piel vacía de pulpa y la tiraremos a la basura.

Para esta ensalada tienen que estar ligeramente firmes.

Pelamos cuidadosamente los kakis, igual que cuando pelamos tomates para hacer una ensalada.

Los cortamos en rodajas no muy finas y las vamos estirando en una bandeja o bol.

Al terminar, esparcimos por la superficie las lonchas finas de jamón, dando volumen para que no queden apelmazadas y pegadas unas a otras.

Rociamos la superficie con unas gotas de aceite de oliva, sin exceso para que no nade la fruta en él, sería desagradable. Servimos